Armas Mini Nucleares Parte I y II corregidas – Municiones especiales de demolición atómicas

Agradecimientos: Gracias a Gerardo Segade por corregir la gramática de los dos artículos sobre bombas mini nucleares. Los colgamos de forma conjunta.

Hoy nos toca hablar de armas mini-nucleares. En EE.UU. se llaman SADMs por su acrónimo en inglés. Por error, muchos piensan que se trata de SMALL ATOMIC DEMOLITION MUNITIONS (Municiones de Demolición Atómicas Pequeñas). En realidad, se trata de (SPECIAL ATOMIC DEMOLITION MUNITIONS, es decir municiones especiales de demolición atómicas). El término “mini-bombas”, es un término popular. Por lo general, se refiere a una carga nuclear portátil, diseñada para explotar con un potencial destructivo variable, como mínimo de 0,010 kt (10 toneladas de TNT), o 0,015 kt (15 toneladas de TNT), así como 0,1 kt (100 toneladas de TNT); 0,2 kt (200 toneladas de TNT); 0,3kt, 0,4 kt, 0,5 kt, etc. hasta 1 kilotón (1.000 toneladas de TNT). El potencial destructivo está determinado por el usuario final de forma manual.

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La primera generación de estas mini-bombas nucleares con un rendimiento razonablemente pequeño –entre 2 y 5 kilotoneladas– se desarrolló en los años 50 sin ninguna razón maliciosa. Las primeras mini-bombas nucleares fueron diseñadas para ayudar a los ingenieros de combate a demoler los objetos grandes, como los puentes, que eran simplemente demasiado grandes para ser demolidos por una cantidad razonable de explosivos convencionales.

Luego, en los años 60, apareció una nueva generación de mini-nukes en las cuales se implementó un sistema de implosión.

Armas Mini Nucleares Parte I y II corregidas   Municiones especiales de demolición atómicas 190px Mini Nuke

En los años 70 y 80 las mini-bombas nucleares llegaron a ser mucho más pequeñas que antes debido al uso del plutonio 239, en lugar de uranio 235. Esto hizo posible lograr que el peso de la 3ª generación de mini-bombas nucleares fuera de poco más de 6 kg y de tamaño tan pequeño como el de una granada de mano. Esta generación de mini-bombas nucleares podrían llamarse verdaderamente “maletines nucleares” ya que una de estas armas podría caber en un pequeño maletín.

Con todo lo que ya sabemos de armas atómicas, lo importante para nosotros es saber si en el caso de una explosión atómica: ¿existe una forma de determinar quién está detrás del ataque?

La respuesta es: por supuesto que sí. Existen formas fáciles de diferenciar las armas de 2ª generación y las pequeñas mini-bombas nucleares de la 3ª generación, incluso después de su explosión. Las viejas “mini-nukes” utilizan uranio-238 en su reflector, así que después de una explosión nuclear, se puede encontrar en su residuo uranio-238. Las mini-nucleares modernas no utilizan uranio sino sólo plutonio, algo que está completamente fuera del alcance de cualquier grupo terrorista. Así que, si las autoridades atribuyen la explosión de la última generación de una bomba mini-nuclear a Al-Qaeda, Bin Laden o a Hezbolá, una persona razonable de inmediato debe entender que sus percepciones y la realidad se están siendo manipuladas.

¿Por qué?

Porque para producir una explosión atómica utilizando plutonio 239, uno necesitaría unir las dos piezas de plutonio con velocidad de 12 kilómetros por segundo. Repito, solamente cuatro países tiene la capacidad tecnológica para producir armas atómicas de tercera generación: Rusia, EE.UU., Israel y Francia. China e India pueden producir armas de 2ª generación. Aún así, ni China ni tampoco la India podrían producir un mini-atentado. Uno con el potencial de destrucción de Hiroshima sí, pero nunca un mini-atentado.

¿Por qué 12 kilómetros por segundo?

Los científicos tuvieron la suerte de observar que la velocidad de las ondas de detonación dentro de los metales es de aproximadamente 6 kilómetros por segundo; así que detonando dos cargas convencionales en ambos lados de un elemento metálico y dejando que las dos ondas de detonación se propaguen una hacia la otra, su velocidad combinada sería exactamente de 12 km/seg. Esto podría utilizarse para comprimir plutonio-239 en una masa crítica. Esta invención fue la única solución que permitió a los científicos nucleares evitar los problemas técnicos y ser capaces de detonar plutonio-239.

Otra cosa a tener en cuenta es que todas las cargas (charges en inglés) basadas en plutonio utilizan el método de implosión, donde se comprime una masa levemente sub-crítica de plutonio-239 en una masa crítica por explosiones simultáneas bien calculadas de materiales explosivos convencionales (well-calculated simultaneous explosions of conventional explosive materials en inglés) con las cargas que se colocan de forma simétrica alrededor de un núcleo de plutonio. El problema utilizando el método de la implosión, es que las cargas de implosión deben calcularse con altísima precisión, y esto no se puede lograr ni en mi cocina, ni dentro de una cueva de cinco estrellas en Afganistán.

Los detonadores que se necesitan para detonar todas estas cargas explosivas convencionales, alrededor del núcleo de plutonio, tienen que ser sincronizados con precisión en un nivel de microsegundos (incluso una sincronización del nivel de 1 milisegundo no es suficiente). Si estas cargas de implosión se detonaran de forma asincrónica, la onda de detonación que se necesita para comprimir el plutonio desde todas las direcciones, destruiría en cambio el núcleo de plutonio, resultando que la carga nuclear se hace inútil. Repito que solamente unos pocos países desarrollados poseen una tecnología tan precisa que les permite producir armas nucleares basadas en plutonio. Y solamente Rusia, EE.UU. e Israel son capaces de miniaturizar esas armas nucleares a un tamaño adecuado para caber en un maletín nuclear. Para ilustrar lo difícil que es miniaturizar una carga basada en plutonio al tamaño indicado os pongo un ejemplo: la India, que se ha embarcado en el desarrollo de armas nucleares de plutonio desde los años 50 –puesto que no tiene uranio y todas sus armas nucleares están basadas en plutonio– y a pesar de sus considerables recursos financieros e intelectuales consignados en el marco de un programa nacional amplio y ambicioso, no fue capaz de producir una carga nuclear viable basada en plutonio antes de mediados de los años 70.

Más adelante hablaremos de los atentados de Oklahoma City y Bali.

Daniel Estulin

Segunda Parte

En primer lugar los antecedentes del atentado de Oklahoma City. Según los medios de comunicación, la versión oficial del atentado es la siguiente:

A las 9:02 de la mañana del miércoles 19 de abril de 1995, en la calle frente al Edificio Federal Alfred P. Murrah, un camión alquilado de la firma Ryder con una carga de alrededor de 2.300 kg de explosivos caseros detonó. La bomba estaba compuesta de nitrato amónico mezclado con combustible y nitrometano, un combustible altamente volátil; a esta mezcla se la conoce comúnmente como ANFO (por sus siglas en inglés: Amonium Nitrate and Fuel Oil).

Noventa minutos después de la explosión Timothy McVeigh, un veterano de la primera Guerra del Golfo, fue arrestado mientras viajaba hacia el norte lejos de Oklahoma City por conducir sin permiso de circulación. En el juicio a McVeigh, el gobierno estadounidense declaró que la motivación del atentado fue vengar la tragedia de Ruby Ridge (1992) y la masacre de los Davidianos en Waco (1993). En ambos casos, McVeigh culpaba a los agentes federales del Gobierno de las muertes violentas que allí se produjeron.

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El atentado de Oklahoma destrozó la tercera parte del edificio, borró de la faz de la tierra la fachada completa y causó un cráter de 9 metros de ancho y 2,4 metros de profundidad. El atentado destrozó y/o dañó !324¡ edificios en un radio de 16 manzanas, además destrozó o quemó ¡86 coches! alrededor del atentado. El resultado fue de 168 muertos y más de 850 heridos. Los efectos de la explosión se sintieron a una distancia de 89 kilómetros. La mayoría de los heridos sufrieron ¡quemaduras graves!. Según las autoridades, el efecto de los atentados fue el equivalente a 1.814 kilos de TNT. Los sismógrafos en el museo Omniplex en Oklahoma City situados a una distancia de 7 kilómetros y en Norman (Oklahoma) situados a 26 kilómetros registraron la explosión en !3.0¡ en la escala Richter.

Armas Mini Nucleares Parte I y II corregidas   Municiones especiales de demolición atómicas Nuclear1Un número importante de testigos confirmaron además a los medios de comunicación estadounidenses que sus ordenadores dejaron de funcionar debido a que los circuitos electrónicos quedaron calcinados. Los lectores astutos, deberían de saber que los circuitos ardieron debido al Pulso Electromagnético. Más informacirón aquí en inglés (http://webfairy.org/haarp/beamweapon.htm).

Aún más llamativo, ha sido el uso de una frase extraña por los medios de comunicación y agentes federales. Los medios de comunicación se refirieron al punto de ataque como GROUND ZERO/ZONA CERO. Un tal G.Z. Heuston se había referido al punto de explosión en su articulo titulado “The Oklahoma Bombing Part 2–A Walk Trough Ground Zero.”

Ahora, os explico lo que sucedió en Oklahoma City. Eso nos ayudaría a entender lo que pasó en la terminal de Barajas T4, otro atentado que los medios de comunicación y el gobierno achacaron a los terroristas, aunque esta palabra “terrorista” (yo y ellos) lo entendemos de forma bastante distinta.

Armas Mini Nucleares Parte I y II corregidas   Municiones especiales de demolición atómicas OKC 11

1. Los coches-bomba no dejan ningún cráter. Los cráteres se producen como resultado de alguna carga explosiva enterrada bajo tierra. Como ya hemos visto en las fotos de mi primer artículo sobre bombas atómicas, ningún coche bomba, incluso si se coloca una bomba nuclear en un camión y se detona –incluso en este caso– no causaría ningún cráter.

2. Los explosivos convencionales no queman coches alrededor de la explosión, es una característica típica de la radiación térmica de una explosión nuclear.

3. Los explosivos convencionales, incluso una bomba tan grande como dos toneladas métricas de TNT, no causan bajas masivas en una escala como la que se muestra en Oklahoma City. Dos toneladas de explosivos convencionales, podrían causar como mucho dos o tres docenas de víctimas. En el caso de OKC no había metralla, así que las muertes solamente podrían haber sido resultado únicamente de la explosión.

4. Las explosiones convencionales no causan quemaduras a las víctimas –es una característica típica de una explosión nuclear– debido a que las quemaduras son causadas por la radiación térmica.

5. Los explosivos convencionales no causan Pulso Electromagnético capaz de quemar circuitos electrónicos.

6. Los explosivos convencionales en una cantidad inferior a dos toneladas métricas en el equivalente de TNT nunca serían capaces de causar daños en la medida demostrada en OKC al Alfred P. Murray. Los daños en Oklahoma corresponden a una carga de por lo menos 10 bombas de 10 toneladas cada una de la aviación moderna… o a una bomba MINI-NUCLEAR lista para explotar con un potencial destructivo precalculado de 0,1 kilotoneladas.

7. Los lugares de las explosiones convencionales nunca se llaman “zona cero”.

8. Los sismógrafos no pueden detectar explosiones de coches-bomba, y ni hablar además de una magnitud de 3.0 en la escala Richter –debido a que los coches-bomba no comunican a tierra ninguna energía. Solamente cargas enterradas o por lo menos parcialmente enterradas podría causar una señal sísmica perceptible.

9. Una carga profundamente enterrada crearía las siguientes señales sísmicas cuando estalla: 4,6 toneladas de TNT: 2,5 escala Richter; 29 toneladas de TNT: 3,0; 73 toneladas de TNT: 3,5… y un arma mini-nuclear con un potencial destructivo de 0,1 kilotoneladas: 4. Por lo tanto, un 3,52 en la escala de Richter es típico de un arma mini-nuclear de 0,1 kt, que es el equivalente a 100 toneladas métricas de TNT. Sin embargo, si las cargas no están enterradas a un nivel demasiado profundo, la señal sísmica producida por la explosión será mucho menor.

10. Teniendo en cuenta que 2.300 kg de fertilizante –que es el equivalente a 1,8 toneladas de TNT– aún enterrados nunca serán capaces de registrar un señal sísmica de 3,0 (y encima de un camión no se produce ninguna señal sísmica en absoluto), y teniendo en cuenta que ni 0.01 kt, ni siquiera 0.015 kt –es decir, la variación más baja de una mini-bomba nuclear en potencial destructivo– sería suficiente para causar una señal sísmica de 3,0 de magnitud, se debe presumir que fue una mini-bomba nuclear parcialmente enterrada la que explotó, con una capacidad de al menos 0,1 kt, causando el destrozo total de la fachada del Alfred P. Murrah (y otros 324 edificios en un radio de 16 manzanas), quemando coches alrededor, causado víctimas mortales en masa, el cráter y lanzando polvo contaminado por radiación, además de producir la señal sísmica de 3,0 en la escala Richter.

Mañana más.

Daniel Estulin

via Armas Mini Nucleares Parte I y II corregidas – Municiones especiales de demolición atómicas » Página Oficial de Daniel Estulin.

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